- -5%
- Nuevo
El chatón de siempre: una circonita blanca redonda de 5 mm montada en alto sobre cuatro garras de plata de ley 925 chapada en oro de 18 quilates. Al quedar la piedra al aire le entra luz por todos lados y brilla más que una piedra engastada a ras. Es un tamaño pequeño que queda pegado al lóbulo, con cierre de presión, y sirve tanto para el primer agujero como para un segundo o tercero.
Son los pendientes de diario que no se quitan: pequeños, dorados y con el brillo justo. Van bien a cualquier edad y se combinan sin problema con aros o trepadores en otros agujeros de la oreja.