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Una bolita de oro amarillo de 18 quilates de solo 3 mm, lisa y pulida, es el pendiente más clásico que se puede poner a un bebé. El vástago es recto y termina en una tuerca de rosca: se enrosca por detrás hasta que queda ajustada, de modo que el pendiente no se suelta aunque el bebé se toque las orejas o duerma de lado. Al ser tan pequeña, apenas abulta y no molesta.
El tamaño más pequeño de la serie, pensado para los primeros pendientes de una recién nacida. Hay la misma bolita en 4 mm (0491014P), 5 mm (0491015P) y 6 mm (0491016P) para ir cambiando según crece.